MODELOS DE COMUNICACIÓN VIRTUAL.
Al igual que los temas de la interpretación de la política y de la historia, en las épocas actuales surgen los devaneos con respecto “a cómo generar formas de participación de la ciudadanía mediante los usos tecnológicos”, cómo entrar en la Sociedad de la Información en un futuro mediato, cómo encontrar los ansiados beneficios, el bienestar social, el progreso generalizado. Para los más optimistas el acceso a la Internet se presenta como panacea para resolver los problemas de la pobreza en las zonas rezagadas, o castigadas por la miseria. La globalización económica incluye entre sus postulados el desarrollo tecnológico, proceso al que deben entrar todos los países, a una economía que se manifiesta como productiva y que será redistributiva en poco tiempo. Visión que es concomitante a la idea de la existencia de un solo mundo, el plenamente desarrollado, libre y democrático. Sabemos que este no es un fenómeno espontáneo, ni autónomo, ya que su diseño está sirviendo a unos intereses muy específicos.
Para nosostros hablar de la mundialización es situarnos en el capitalismo global que ha ubicado al capital financiero en el centro del sistema muy por encima del capital industrial y del trabajo. Con la mundialización y el recurso intensivo de las TICs están cambiando asceleradamente muchas de las prioridades sociales y la naturaleza del trabajo. Estamos ante la presencia de un mundo interconectado mediante redes de información y de circulación del dinero, redes que generan conocimientos y que procesan información y que además codifican culturalmente la vida social. Entre las múltiples ramificaciones a que se ve sometida la Sociedad de la Información se encuentra una hegemonía mediática que impone estándares culturales, informáticos, consideraciones políticas, intelectuales, da lugar a la fijación de roles, de pautas de conducta, a la medida de ciertos intereses políticos y comerciales muy determinados. Este nuevo contexto organizativo cultural informacional produce y reproduce crisis en diferentes niveles de las actividades humanas.
El escenario latinoamericano es donde están puestos los ojos de las inversiones del mercado para este nuevo paradigma de organización social en el que la riqueza, el poder y el sentido dependen de la capacidad tecnológica-cultural-organizacional. Sabemos que han sido las élites latinoamericanas urbanas las primeras en haber sucumbido ante la fascinación de la Internet, respuesta no diferente a las élites urbanas de los países desarrollados. Pero América Latina guarda tradiciones, especialmente en –ser seducida y abandonada-, porque las élites al incorporar las nuevas tecnologías fueron anudando los diversos intereses comerciales y de servicios digitales sin introducir las modificaciones necesarias en la formación y capacitación de los recursos humanos de las TICs como instrumento de trabajo y como instrumento de desarrollo humano. De manera que son las élites regionales de la América Latina las que constituyen la primera generación de usuarios y usuarias al acceso de las redes, son los sectores más capacitados y siguen estando integrados a sus tradicionales circuitos de inversión y de dominio.
La capacidad de compra de los sectores altos se imbricó con la globalización de la economía que en la mayor parte de los países de la región se relaciona con la desregulación de los servicios telefónicos y los de electricidad combinando sistemas por lo general privados y/o mixtos en la provisión de servicios permitiendo que esos mismos sectores poblaciones puedan conectarse y tener accesos. Procesos que fueron concomitantes al desprestigio de los Estados como redistribuidores de riqueza que en la personificación de las dirigencias siguen prometiendo que la buena vida –siempre está por venir-. Una fuerte crisis de gobernabilidad y credibilidad está sacudiendo a los países de América Latina como consecuencia de la afectación de medidas económicas producidas por el capitalismo financiero global, crisis que se va acentuando día a día por las impagables deudas externas, por los declives de las democracias, los factores internos de las corrupciones, las decadentes ausencias de representatividad de los partidos políticos, y los anuncios de otras guerras e invasiones que afectan las vidas de millones de seres humanos.
Las nuevas tecnologías plantean también para América Latina y Central una sociedad distinta que pone como paradigma comunicacional el concepto de red, hay una información que abunda pero su distribución es desigual, se trata de encontrar dentro de la cultura cada vez más global e híbridas las diferencias y el rescate por las identidades. Esos propósitos es posible hallarlos en las comunidades virtuales de la región en infinidad de proyectos de investigación y de apoyos financieros que favorecen capacitación, formación y el desarrollo de las TICs a pequeños grupos urbanos y rurales. Diferentes proyectos que en general están encarando las organizaciones no gubernamentales y la sociedad civil organizada, en los que se está poniendo el énfasis en el rescate de las realidades, o de lo material simbólico con nuevos sistemas de comunicación en los que se permite la integración de diversas formas de expresión. El desarrollo de las estrategias de gestión, negociación y diálogo se halla en las fases primarias debido a las constantes fricciones por sus reconocimiento en los espacios nacionales y por las diferencias de lenguajes que se encuentran por doquier con respecto a la propulsión de iniciativas democráticas y las políticas públicas digitales. Precisamente las fortalezas en la Región se encuentran en las acciones realizadas entre las ONGs más reconocidas, de las que algunas han constituído comunidades virtuales con diferentes metodologías y soportes de diseño: FUNREDES en la República Dominicana; la Fundación Acceso en Costa Rica; Chasquinet en Ecuador; RITS en Brasil; COLNODO en Colombia; LANETA en México.
LAS COMUNIDADES VIRTUALES
El término comunidad remite en la tradición de la teoría sociológica a los escritos de Tönnies y Max Weber del siglo XIX y comienzos del XX, comunidad y sociedad eran las diferenciaciones analíticas que permitían diferenciar conceptualmente “tipos de relaciones sociales”. En las comunidades las relaciones se dan por el cara a cara mientras que en las sociedades las relaciones sociales se hacen instrumentales, se caracterizan por la marca de lo institucional como referencia. En las comunidades los lazos entre miembros de grupos son estrechos porque el ámbito de comunicación es el territorio, las relaciones se basan en el conocimiento del otro, la otra; en la sociedad las relaciones son seculares y el desconocimiento entre todos los miembros se debe a las distancias, a las fronteras como a la multiplicidad de habitantes. Ambos términos remiten a grupos sociales concebidos de distinta manera según fines, comunicaciones, intereses, normas, creencias, valores e identidades. Es a Howard Rheingold a quien se le atribuye la difusión del término de comunidad virtual en su libro The Virtual Community, de 1983, y su definición quedó como marca para los estudios e investigaciones realizadas hasta hoy: “las comunidades virtuales son agregaciones sociales que emergen de la red cuando un número suficiente de personas entablan discusiones públicas durante un tiempo lo suficientemente largo, con suficiente sentimiento humano para formar redes de relaciones personales en el ciberespacio”. De manera que las comunidades virtuales poseen tres requisitos básicos: la interactividad, el componente afectivo y el tiempo de interactividad.
Para funcionar una comunidad vitual requiere de varios elementos: un escenario de relaciones sociales formado por personas, actividades que consensuen dichas personas y un entorno geográfico que administra el software, que será además el entorno de focalización de actividades de la comunidad. En el actual contexto de América Latina pero también de otros puntos geográficos presupone la existencia de políticas e incluye el dirimir cuestiones sobre las políticas públicas hacia la difusión de la internet como así también su uso y redistribución, o la democratización del ciberespacio.
El concepto de territorio se recrea en la comunidad virtual ya que las personas se integran en redes sociales, se comunican en el espacio virtual o más allá de las fronteras geográficas pero dirimen sobre circunstancias que serán físicas en su entorno geográfico mediato y otro más ampliado.
Son por tanto relaciones al mismo tiempo contextualizadas y globalizadas, es decir que una persona se relaciona con otra no de una manera total e integral sino en ciertos contextos específicos y establecerá relaciones con otras personas distintas si el contexto y el objetivo de la relación es diferente. El entorno sigue siendo el humano y la herramienta las tecnologías, que causalmente se denominan de información y comunicación, es decir que aunque el soporte sea tecnológico la agrupación de personas y el relacionamiento entre ellas parte de la comunicación y no necesariamente el producido por una proximidad física.
La idea de virtualidad en este tipo de comunidades es tan sólo en su representación formal, ya que lo que importa es que las consecuencias sociales que se establecen en el Ciberespacio –sean tratadas en el plano estrictamente social-. Estas consecuencias son reales para el sujeto en “cuerpo” y para su entorno dependiendo del alcance de las mismas; “lo social” queda unido a una red independiente de relaciones ya que no es –exclusivamente la Cibersociedad- la que hace a la transformación del mundo y de las relaciones sociales. Al incoporar a la comunicación como acción social en el ciberespacio se está realizando un entendimiento lingüístico que aparece como coordinación de la acción, que no es otra cosa que los y las participantes se pongan de acuerdo sobre la validez que pretenden para sus emisiones o manifestaciones, es decir que se reconocen intersubjetivamente en las pretensiones de validez con que se presentan unos frente a otros.
Por un lado la manifestación espacial del poder dominante que se hizo carne mediante la economía informacional/global organizada en centros del mundo, en los que se coordina, se gestiona y especialmente se realizan innovaciones entrecruzadas de redes empresariales. Todos los servicios y actividades de producción hoy dia estan sometidos a la generación de conocimiento y a los flujos de información, pero especialmente las finanzas, seguros, inmobiliaria, consultorías, servicios legales, publicidad, diseño, mercadotecnia, relaciones, públicas, los procesos económicos de fabricación, agricultura, energía y también los flujos de investigación y desarrollo. Todos se han acogido a un modelo espacial diferente caracterizado por la dispersión y la concentración a la vez. Esta concentración sigue la jerarquía de los centros y de las periferias, dicho en otros términos se asienta con bases territoriales en las principales metrópolis. No es casual por tanto que el estudio de las CV en América Latina haya buscado el emplazamiento en las ciudades de la concentración de la información para entender a la Sociedad de la Información. Una tipología de CV instaladas en América Latina y Central puede ser aquellas que buscan la utilización de la Internet como una herramienta que “deben” incorporar asociaciones barriales, redes ciudadanas, redes comunitarias.
Por el otro quedaron en los últimos años del siglo XX relegados los estudios de la producción y el consumo simbólicos de la comunidad virtual. Hubo y hay resistencia en América Latina con la concepción de la virtualidad y lo real. Por lo real en el pensamiento social latinoamericano se concibió indudablemente lo que tiene existencia verdadera, pero siempre en el terreno de la cultura política se hizo especial énfasis –en lo simulado por lo real-, lo simulado por los lenguajes y por acciones tanto en la esfera de las decisiones políticas como en los comportamientos de las masas por los efectos de la imitación, por la carencia de la capacidad de escucha de reclamos por representantes y por las historias de aplastamiento de las culturas autóctonas de la Indoamérica. Se ha escrito muchísimo –sobre las formas de represión- de lo social que trasladado a las nuevas tecnologías es –la nueva represión social digital- derivada de la trasnacionalización de los circuitos comunicacionales que estan llevando a cabo que las comunicaciones controladas por empresas globales insidan sobre las expresiones del multiculturalismo indoamericano. Represión que no quiere decir carencia de acceso al ciberespacio ya que esa será una limitación constante por lo menos a mediano plazo. En la Internet hay política al igual que la hay en los territorios y lo que parece estar ocurriendo es que hay una apropiación tecnológica de un activismo político que comenzó a resignificar los lenguajes dados como obvios, que también re significa la velocidad, la instantaneidad, la interactividad y la libertad. Es por ello que no puede ser ignorado el complejo dispositivo que significa la pérdida de legitimidad de los valores universales que lograban integrar a las singularidades que coincide con la reagrupación geopolítica del mundo, y que a la vez han permitido surgir nuevas tendencias holísiticas con ampliación de conceptos de ciudadanía, de identidades y colectividades. En esta línea se ubican las CV que integran –a los nuevos movimientos sociales- movimientos que son locales que incluyen a la Internet por la que se relacionan globalmente imbricando lo local y lo global como una forma de movilización de la sociedad.
Este último problema nos lleva a la ubicación específica de los temas de las nuevas tecnologías en el escenario de las comunidades virtuales y quizás a repetir una vez más el tipo de barreras que con respecto a la Sociedad de la Información mantienen la Región. El escenario no es otro que el global y las consecuencias del nuevo capitalismo cultural informático que en América Latina y Central –no es representación esencial de expresión, información y comunicación horizontal entre ciudadanos que reciben protección constitucional y judicial de las libertades-. Lo que no quiere decir que estemos en presencia de una ausencia de libertades totales como las actuales teocracias que se dan en otros hemisferios, sino que las formas de expresion que asumen las demandas por derechos se concretizan en –los actuales movimientos sociales- que suelen ser –movimientos por derechos sociales y humanos y en los movimientos anti-globalización-. Afirmación que a su vez de-construye las indicaciones sugeridas tanto por el mercado como por algunos organismos internacionales en el sentido en que la problemática de la Sociedad de la Información es de conexión.
Es en modelo de producción y consumo simbólico de las CV que se desarrollan los postulados del “ciberespacio informativo y comunicativo” el producido socialmente, donde la información ocupa el nivel de las relaciones verticales y la comunicación el de las relaciones horizontales donde vuelven a surgir y a re instalarse en América Latina y Central las preguntas sobre ¿qué sociedades queremos?, ¿ cómo contribuir para bajar los niveles de inequidad?. Y es en esta contextualidad donde las CV podrán ser mediatizadoras de un acompañamiento en red de flujos informativos y de dinámicas organizativas de una sociedad civil comprometida. En la actual situación las CV no pueden ascelerar el desarrollo tecnológico sino constituirse en receptoras y emisoras de un procesamiento pausado en cada una de los contextos geográficos y globales. No existe un único modelo comunicacional ni de redes ciudadanas, ni de CV, ya que éstas pueden imbricarse especialmente con –las redes ciudadanas- que son las que en la actualidad garantizan los derechos básicos, ya fuere de acceso a las informaciones locales hasta el acceso completo a la Internet. Pero no es sólo esto, en la actualidad –la Internet- comenzó a resignificarse como “capital informacional”, o como el capital cultural, social y simbólico que los sujetos sociales pueden combinar en diferentes ejercicios de procesamiento y de acoplamiento con las tecnologías de comunicación e información sociales.
Desde la perspectiva de la comunicación la Internet juega con las mismas carácterísticas de emisor-mensaje-receptor del modelo tradicional de las comunicaciones de masas y a veces situa la comunicación en los contextos tradicionales y otras en configuraciones nuevas. De manera que las formas de comunicación son múltiples, y la utilización de la tecnología sólo puede hacerse con los instrumentos disponibles, pero donde pueden re formularse el modelo de comunidad recuperando el valor humano de la comunicación. Las CV en esta concepción se imbrican –como una forma nueva- de organización de la sociedad civil ya que ellas mismas son parte de las comunidades que forman asociaciones en línea de grupos de largo duración y relativamente estables, es una tipología que incluye el compromiso participativo y que incorpora prácticas colectivas a la vez que colabora en la construcción de identidades colectivas. Las comunidades en esta concepción son capaces de autoarticulación y movilización de cara a la sociedad. Este es el modelo que más se acerca a las prácticas de la América Latina y Central y que también se encuentra con el legado filosófico de John Dewey, que proponía la comunidad en relación a la participación, la frecuencia y las creencias compartidas y por consiguiente como algo democrático en sí mismo.
Vista desde esta perspectiva la concepción de comunidad virtual incluye en si misma la democratización de las tecnologías. Con el creciente debate público incorporado a las tecnologías como los temas del desarrollo sustentable, la medicina, la educación, los problemas familiares, la pureza de alimentos, la automatización, la seguridad laboral y la salud y actualmente los reclamos y debates anti globalización, las comunidades virtuales se transforman en –la realidad social,- manifestada en demandas, en busquedas de soluciones y alternativas- y tomando como soporte la comunicación humana mediante el uso de las tecnologías de información y comunicación. No es otra cosa la incorporación de los nuevos movimientos sociales críticos a la globalización neoliberal que sin desconocer el fenómeno global rescatan: identidades, la reconfiguración de los Estados nacionales, la ampliación del concepto de ciudadanía con los nuevos derechos referidos tanto a sujetos como a colectividades y los llamados derechos de tercera generación, como el medio ambiente, el género, las comunicaciones, el espacio local y supranacional, las identidades étnicas. El problema en la Sociedad de la Información es –el sistema político- y no precismanete la Internet, sino qué modelo de sociedad modela el uso y el desarrollo de la Internet. En esta problemática entran las CV como facilitadoras y esclarecedoras del momento político actual.
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:
Cambar, Bertha. Las tecnologías de información y comunicación en el proceso de gestión documental. [En línea] Omnia, Vol. 15, Núm. 1, sin mes, 2009, pp. 116-130 Universidad del Zulia Venezuela. Consultado 10 de mayo de 2010. Disponible en: http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/737/73711473008.pdf
Salinas, J. Enseñanza flexible, aprendizaje abierto. Las redes como herramientas para la formación. En: Cebrián M. (1998) Recursos Tecnológicos para los Procesos de Enseñanza y Aprendizaje. ICE/ Universidad de Málaga.
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