Tema 5. Etnografía VIrtual Es claro que la curiosidad por conocer las formas de vida de otras culturas ha existido siempre desde la antigüedad con las primeras formas organizativas hasta las grandes ciudades hicieron que los estudios etnográficos tomaran como centro a estas grandes organizaciones sociales que se caracterizaron por concentrar población multicultural proveniente de diversos lugares, etnias y religiones. Así el interés de los etnógrafos se orientó a comprender y describir las interrelaciones entre estos grupos y a desentramar las redes y subculturas que se formaron dentro de las urbes.
Poco a poco la etnografía se interesó por grupos mas cerrados y comenzó a cambiar su perspectiva centrada en la mirada del observador para cambiar a un observador que adopta el punto de vista del observado. Esta evolución ha hecho que la etnografía como metodología se haya debatido desde sus inicios en aspectos como:
La relación del etnógrafo y la comunidad: aquí es donde se define cómo será la interacción entre el punto de vista del observador y del observado.
La motivación para la realización de un estudio etnográfico: inicialmente se hacía etnografía para describir culturas exóticas. Hoy los estudios etnográficos tienen múltiples motivaciones y sobre todo tienen un panorama más complejo y fragmentario de estudio. De lo rural a lo urbano, de lo urbano a lo virtual lo que se quiere es comprender las múltiples culturas y grupos que hoy conviven en lugares y tiempos redefinidos por otras coordenadas espacio temporales.
La preparación para el trabajo de campo: algunas corrientes defienden que no hay que estructurar mucho el trabajo de campo y otros argumentan que es necesario una documentación o conjeturas previas para iniciar el proceso de recolección de información.
La definición de una unidad de observación: son muchos los tipos de agrupaciones que se han definido desde la antropología:
o Comunidad de sangre: familia, clan, tribu
o Comunidad de lugar: aldea, barrio, área rural
o Comunidad de espíritu: grupos religiosos, sectas, grupos nacionales, etc.
o Grupos que comparten un rasgo común como la marginalidad: bandas, pandillas, etc.
o Grupos unidos entorno a una institución: escuelas, cuarteles, iglesias, etc. (A. Sánchez 179, 1988; en Aguirre Baztán 120, 1995)
Todos estos aspectos vuelven a ser interrogados dado que hoy se habla de grupos que no están situados físicamente en ningún lugar, que su presencia es virtual, que sus vínculos están mediados tecnológicamente y que tienen otras formas expresivas que impulsan al investigador a encontrar otras maneras de abordar su estudio para conocer la denominada Cibercultura.
Por ejemplo, para el caso de definir una unidad de observación en el universo de Internet, resulta un trabajo complejo, pero necesario, ya que por su tamaño, diversidad y crecimiento constante no podría ser considerado un campo global de observación como tradicionalmente ha definido sus áreas de estudio la etnografía, sino que se tendría que delimitar de manera rigurosa, de acuerdo con sus propias características y según el objetivo de la investigación, lo cual ya es un reto para el etnógrafo de los espacios virtuales. Vol. 3 No. 6 | Enero – Junio de 2009 | Medellín - Colombia | ISSN: 1909-2814 5
La etnografía virtual toma su forma en el estudio de un espacio concreto, aunque complejo, como lo es el ciberespacio. Christeine Hine (2004), autora que presenta una reflexión muy completa de la práctica etnográfica en el ciberespacio, toma como punto de partida sobre el tema, lo que ella denomina una crisis en la etnografía, afirmación que sustenta en aspectos como:
La ampliación de de los campos de estudio, entre ellos el desarrollo urbano, los medios, la ciencia y la tecnología. Así cambian las preocupaciones actuales y por tanto los intereses investigativos.
Tendencia al estudio de tópicos particulares en lugar del estudio de formas de vida en su conjunto y de comunidades globales: pacientes, estudiantes, espectadores, etc.
El cuestionamiento de las realidades naturales (realismo) y objetivamente descritas: se toma hoy la realidad como un discurso sobre esta, una construcción.
Es a partir de estos factores de crisis señalados por Hine (2004) que se aprecia una oportunidad para estudiar el ciberespacio, específicamente Internet, que es en sí mismo un objeto de estudio nuevo para la etnografía. “Tomaremos la etnografía como una práctica textual y una destreza adquirida y como una experiencia artesanal que pone en entredicho los fundamentos tradicionales basados en la presencia prolongada del investigador en un espacio físico determinado” (Hine, 57, 2004)
Si se toma a Internet como un espacio en dónde se dan interacciones sociales y estas se asumen como válidas, se puede decir entonces, que Internet es un objeto de estudio para la etnografía. La tradición de los estudios de comunidades ubicadas en lugares específicos se desconfigura en Internet, que sigue siendo un lugar habitado bajo otras dimensiones, que ya no son físicas sino que se mueven en el terreno de los vínculos sociales, del plano físico se pasa al plano de las relaciones en las cuales los procesos de interacción son la base para la interpretación de las comunidades en Internet.
En cuanto a la práctica investigativa del etnógrafo, Internet plantea que éste deberá ser un usuario y saber desenvolverse en el manejo de los dispositivos tecnológicos y las formas o expresiones comunicativas que allí se pueden ejecutar. Esto es necesario para las reflexiones respecto a las prácticas de los internáutas e incluso para poder localizar sitios y materiales para la investigación. El trabajo del etnógrafo en ambientes virtuales implica un compromiso y una familiaridad con la interacción mediada, pues es con ella con la cual mantendrá el contacto con sus fuentes y de donde provendrá la mayoría de sus observaciones y análisis.
En el aspecto del cubrimiento y alcance de la etnografía virtual no se puede hablar de totalidades sino de porciones, o estudios muy delimitados de comunidades ya que Internet es un espacio de infinitas relaciones que dan origen a muchas manifestaciones culturales diferentes. Así mismo, Internet no es un lugar de inmersión continuada, sino alterno, pues al tiempo que la gente es usuaria de Internet también hace parte de otros colectivos.
Buena parte de esa interacción en Internet es textual, con lo cual se deja de lado la primacía de la oralidad dentro de los estudios etnográficos. Los estudios de la comunicación no verbal remiten a otros lenguajes como el corporal, los gestos, las miradas, el tacto, el olfato y todo el repertorio Vol. 3 No. 6 | Enero – Junio de 2009 | Medellín - Colombia | ISSN: 1909-2814 6
sensorial del que es portador el ser humano. Trasladar las consideraciones sobre el lenguaje no verbal a una ambiente virtual implicaría hacer traducciones en muchos niveles: lo primero es que en el momento actual, buena parte de la comunicación fluye en el ciberespacio en forma textual, pero cada vez se tiende a que la comunicación sea mediante dispositivos audiovisuales, que si bien muestran una gestualidad, también la editan o la focalizan sin que el observador tenga autonomía en la mirada.
En el caso de cursos virtuales o relaciones con fines pedagógicos que se imparten en plataformas, serían las interfaces y sobre todo el uso que el docente y los estudiantes hacen de ella los que darían cuenta de esa comunicación no verbal que acompañaría, en este caso, a una comunicación de base textual equivalente a la comunicación oral predominante en las relaciones cara a cara. El uso de recursos textuales como colores, tipos de letra, imágenes, estilo de redacción según los distintos espacios, disponibilidad de recursos textuales o en otros formatos, frecuencia de la comunicación, disposición del curso en la plataforma, secuencias de los foros, desarrollo de chats, formas de recorrido, formas de saludo y de despedida, etc., estarían marcando las claves simbólicas de la comunicación no verbal en el ciberespacio educativo.
Internet y los estudios etnográficos: dos referentes necesarios
Este enfoque cualitativo de investigación está orientado principalmente a entender el significado de Internet desde sus usos. Dos de las referencias más claras y actuales sobre los estudios etnográficos en Internet están lideradas por Christine Hine y Joan Mayans I Planeéis.
Christine Hine, la referencia infaltable
“Parte de mi argumento es que la etnografía se fortalece, precisamente por su falta de recetas”
(Christene Hine)
El trabajo de Hine sobre la Etnografía Virtual se ha convertido en una referencia obligada porque al tiempo que realiza su investigación sobre una caso específico que se desarrolló en Internet, convierte todo su proceso investigativo en una reflexión teórico - metodológica sobre los problemas que plantearía una etnografía de Internet, con lo cual ha nutrido numerosos trabajos de otros etnógrafos del ciberespacio.
Sobre su propio texto, Etnografía Virtual Christine Hine afirma: “En cierto nivel este es un libro sobre metodología: su objetivo es desarrollar una perspectiva de estudio de las interacciones mediadas y mostrar a través de un ejemplo concreto, los procedimientos, problemas y beneficios Vol. 3 No. 6 | Enero – Junio de 2009 | Medellín - Colombia | ISSN: 1909-2814 12
que implica tal perspectiva” (Hine, 23, 2004)
Para realizar dicha reflexión Hine eligió un caso particular (estudio de caso) en el que el uso de Internet fue central. El propósito fue “explorar los modos en que Internet adquiere forma por medio de sus usos, a partir de las percepciones que se formen de ella como medio de comunicación y como tecnología que tiene significados para personas y usuarios” (Hine, 2004)
La investigación está basada en un evento mediático de impacto en Estados Unidos e Inglaterra, principalmente, llamado el caso de Louise Woodward, una chica adolescente inglesa que trabajaba como niñera en Boston y que fue juzgada allí por el asesinato de un bebé al que cuidaba. El tema fue elegido por la cantidad de actividad que generó en Internet y por los usos innovadores que se desarrollaron en el ciberespacio durante ese evento.
Lo primero que se realizó fue una exploración del caso en la red de manera intuitiva, algunos de estos sitios se encontraron mediante motores de búsqueda como el Infoseek, así se ubicaron grupos de discusión y posteriormente se entró en contacto con los desarrolladores de páginas web sobre el caso Woodward. Se contactaron inicialmente 35 sitios y a estos se solicitó una encuesta vía web a la que finalmente respondieron 11 de ellos.
Los datos de la investigación de Hine se obtuvieron por observación e interacción con los informantes (desarrolladores de páginas web sobre el caso Woodward) , a través de mensajes de grupos de noticias, análisis de páginas web y textos de correos electrónicos. En muchos casos se realizó una etnografía desde el análisis del discurso. Todo el estudio se orientó a describir los usos de Internet y el sentido que adquirió para un grupo de personas en un caso particular.
Como la misma autora lo señala para la época de inicio de la investigación no existían unos principios de la etnografía virtual, “(...) fue un proceso exploratorio en el que cada nueva actividad y cada nueva forma de datos me iba llevando a comprender las implicaciones de mi propia perspectiva etnográfica en el contexto de estudio” (Hine, 2004). Es por ello que esta autora propone dos formas de ver Internet: Internet como cultura (online) e Internet como artefacto cultural (offline).
En un primer enfoque, como cultura, Internet es un lugar en donde se producen las interacciones que permiten la conformación de una cultura, el énfasis está en el análisis del contexto y en los discursos que se producen entre los miembros. Es desde este enfoque que Internet cobra sentido como espacio para la investigación de corte antropológico y de muchas otras áreas que comenzaron a ver que las relaciones sociales producidas en Internet también eran parte, y cada vez con mayor fuerza, de la realidad social global, por ello ninguna disciplina podía estar ajena a este contexto. En este enfoque se han realizado investigaciones de corte cuantitativo orientadas a comparar diferentes entornos en cuanto al número de participaciones y de orden cualitativo destinadas a establecer los rasgos de esa cultura, mediante análisis del discurso y análisis de interacciones entre participantes.
La segunda perspectiva presenta a Internet como artefacto cultural como el producto de una cultura, al que se le da significado en el uso que se hace de él. “La comprensión de uso de Internet se origina en un entramado de redes sociales que pueden incluir a primos, amigos que sepan qué hacer con ella, pasando por representaciones mediáticas que nos convencen de lo Vol. 3 No. 6 | Enero – Junio de 2009 | Medellín - Colombia | ISSN: 1909-2814 13
desarrollables que son la comodidades que traería, hasta llegar al encuentro con sus usos prácticos adecuados o transformados según la situación social. (Hine, 42, 2004). De acuerdo con lo anterior, son los usos que se hacen de Internet los que nos dicen qué tipo de artefacto cultural es y qué lugar tiene en nuestra vida cotidiana, aspectos de los que no se puede generalizar, sino, por el contrario considerar los múltiples contextos de uso en los que Internet toma forma como objeto. Es así como Internet es “producto” de un contexto social que Hine nombra como artefacto cultural producido socialmente y que adquiere sentido en su uso. Esto hace que no dependa de sus características técnicas sino de los significados sociales que la gente le confiere.
Hine señala que la etnografía en el campo virtual se concentra en lo que la gente hace con la tecnología y trasladar la práctica investigativa etnográfica tiene implicaciones operativas. Para señalar de manera concreta los nuevos interrogantes y desafíos metodológicos, se presenta el siguiente cuadro basado en los señalamientos que hace Christine Hine sobre la etnografía virtual y en las consideraciones de la etnografía tradicional.
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:
Rusque, A. (2007). De la diversidad a la unidad en la investigación cualitativa. Vadell Hermanos Editores, Caracas.
FERRADA CUBILLOS, Mariela. Etnografía un enfoque para la investigación de weblogs en biblioteconomía y documentación. Biblios: Revista de Bibliotecología y Ciencias de la Información, enero-marzo. 2006, año/vol. 7, número 23. Julio Santillán Aldana, ed. Lima, Perú. http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/161/16172302.pdf
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